martes, 16 de diciembre de 2008
Proust VS Vanity Fair
I trost yu ol spik inglish.......
What is your idea of perfect happiness?
1. To live without fear.
What is your greatest fear?
2. Not being able to do that what I love.
What is the trait you most deplore in yourself?
3. Laziness.
What is the trait you most deplore in others?
4. No humor.
Which living person do you most admire?
5. W. Allen.
What is your greatest extravagance?
6. Marc Jacobs designed band aids. Like the ones you put on when you cut your finger...
What is your current state of mind?
7. Excited, restless.
What do you consider the most overrated virtue?
8. Patience.
On what occasion do you lie?
9. When buying expensive movies, books, dinners and drinks. I say to myself: Is not a waste of money. Is an investment, is for a good reason...
What do you most dislike about your appearance?
10. My belly, but sometimes is my best quality.
Which living person do you most despise?
11. Don't despise anyone in particular; it's a waste of energy. But sometimes I despite everyone.
What is the quality you most like in a man?
12. Vulnerability.
What is the quality you most like in a woman?
13. Femininity, elegance.
Which words or phrases do you most overuse?
14. Erotic, curious.
What or who is the greatest love of your life?
15. You.
When and where were you happiest?
16. When made my first architectural project.
Which talent would you most like to have?
17. To draw like Egon Schiele.
If you could change one thing about yourself, what would it be?
18. I'd like to be more open, less nervous and less trustful.
What do you consider your greatest achievement?
19. Not giving up.
If you were to die and come back as a person or a thing, what would it be?
20. A wonderbra or Marcello Mastroianni.
Where would you most like to live?
21. In the B612 asteroid.
What is your most treasured possession?
22. My eyes, not for the eyes themselves but for the ability to see. I think I've seen beautiful things and many more are coming.
What do you regard as the lowest depth of misery?
23. Being simple minded and not knowing it.
What is your favorite occupation?
24. Enjoying life.
What is your most marked characteristic?
25. Shy and a little stupid.
What do you most value in your friends?
26. Loyalty. Respect.
Who are your favorite writers?
27. O. Paz, J. Rulfo, E.E. Cummings, O. Wilde, N. Ostrovsky, A. Nïn, V. Wolf, A. de Saint-Exupéry.
Who is your hero of fiction?
28. Pavel Korchagin, Pip (from Great Expectations).
Which historical figure do you most identify with?
29. H. Miller, P. Verlaine, el Santo.
Who are your heroes in real life?
30. Everyone that fought for what they wanted... and got it.
What are your favorite names?
31. Lucia, Ana, Eva.
What is it that you most dislike?
32. Spiders. Driving.
What is your greatest regret?
33. Not kissing her enough.
How would you like to die?
34. Attacked by a jealous husband.
What is your motto?
35. I forgive but I don't forget.
Do everything as serious as a child playing
Grupo
Si hablas con ellos, la sorpresa es mayúscula: hay secretarios de estado, actrices famosas, directivos de empresas, filósofos, un bombero. Yo me uní al grupo para evitar el aburrimiento. El pabellón de enfermos mentales puede ser muy tedioso.
martes, 25 de noviembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008
Teléfono
En mis tiempos las cosas no eran así, uno se veía obligado a telefonear a las casas de la gente. Para alguien con mi personalidad fóbica y paranoide, esto se convertía en un suplicio, especialmente por culpa de “la maldita”.
Cuando se llamaba a la casa de la otra persona, podían suceder muchas cosas. Tu llamada podía ser contestada por personajes como el abuelo sordo que grita: ¿Ah? ¿Qué? ¿Con quién? ¿Policía? No, no, esta no es la Policía. ¡Ah Lucia! Sí, Lucia sí vive aquí. ¿De parte de quién? ¿Quién? ¿Maclobio? ¿Un microbio? ¿Un lobo? ¡Ah, su novio! Finalmente, luego de eternos minutos de alaridos, terminaba por decir que Lucia no estaba. Aún así, el anciano que no escucha no es nada comparado a “la maldita”.
“La maldita” solía estar en su casa todo el día, por lo que las posibilidades que fuese ella quien atendiera, eran bastante altas. Su tono de voz hacia pensar que se había tragado una caja de sedantes, por eso siempre daba la impresión que uno la había despertado (aunque fuesen las tres de la tarde).
El personaje en cuestión desde el primer momento demostraba con su voz medicamentosa, que le molesta en exceso contestar llamadas que no son para ella (a quien nadie llama nunca).
A diferencia del abuelo sordo, ella no tenía ningún problema auditivo, pero con la única intención de molestar, pedía que le repitas una y otra vez, la misma cosa: ¿Quién es? ¿Alberto? ¿Rigoberto? ¿El tuerto?; también se dedicaba a hacer preguntas que no vienen al caso, con su tonito odioso: ¿Con Lucia? ¿Tú estudias con ella? ¿No? ¿Dónde estudiaste? ¿Y, a que te dedicas? Ah... Mira Humberto (olvidando de nuevo el nombre), Lucia no está y no se a qué hora regresa.
–No, disculpe, pero no me llamo Humberto
–Huy, bueno es que tu nombre es poco común ¿por qué tus padres te pusieron así? ¿cómo se llaman ellos? ¿en qué trabajan? ¿y tus hermanos?
Después de cada respuesta, “la maldita” lanzaba un suspiro desaprobatorio, luego solía atacar nuevamente con otra pregunta, hasta que se aburría y decía que está muy ocupada. Cuando Lucia llegaba a la casa, ella le decía que lo llamó un tal Epifanio ¡y cómo habla ese Epifanio! ¡No me dejaba terminar de cocinar la comida!
Si se es lo suficientemente demente como para volver a llamar a la casa y por mala suerte “la maldita” respondía de nuevo (y Lucia seguía fuera), cuando hubiese regresado, ella le comentaría: Por ahí te llamó un Epifanio, ha estado llamando todo el santo día.
La única manera de garantizar que “la maldita” no va a decirle nada a Lucia, era cuando se le decía: Señora, por favor, dígale que me llame, es bastante urgente. Ella nunca dará el mensaje.
Por culpa de “la maldita”, de todas “las malditas”, muchos pasamos nuestra adolescencia llamando a las casas para colgar apenas oíamos su insoportable voz. Por culpa de “la maldita”, las Lucias del mundo dejaron de ser invitadas a las fiestas. Por culpa suya y sólo suya, sudamos frío tantas veces. Deben haber sido tantas las cosas que dejamos de decir y de hacer por culpa de “las malditas”...
Pero viéndolo bien, ahora es lo mismo, solo que en lugar de escuchar a “la maldita”, ahora te responde una voz sospechosamente agradable que te dice “el numero que usted marco no se encuentra disponible…”
martes, 18 de noviembre de 2008
Pienso
lunes, 17 de noviembre de 2008
Hache
Princess
***
Era julio. Nunca recuerdo las fechas de los días con un sólo dígito. Para mi es casi lo mismo dos que cuatro que siete que nueve. Pero era el mes de marzo y era 2004. El año nuevo me había pasado encima (tenía el corazón apenas detenido por un par de clavitos y un poco de plastilina epóxica) y en esa época lo único que me hacía feliz era oír música y ver películas en una VHS vieja con “mi Princess”. Un buen día me avisó que se iba a vivir a Palma y nos pusimos contentos porque ahora íbamos a ver las películas de los 60’s en un lugar paradisiaco y no húmedo como su cuarto. Así de bobos éramos. Le ayude con la mudanza. Fue durante las elecciones en las que Zapatero ganó. Un poco antes de tomar el camino al puerto, pasamos por la casa de lelque pronto pasaría al terreno de los exes. Era un tipo delgado, con ojos como de perrito de peluche. Era muy gracioso, pero era muy escandaloso y (como la mayoría de sus novios) ya empezaba a molestarse por mi amistad con ella. El perrito de peluche tendrá ahora sus años y me intriga saber por quién votó este año, pero esas elecciones, él había votado por Rajoy. Argumentaba el voto útil, la capacidad de Rajoy, su simpatía (sic) y su sinceridad (sic sic sickness). Ay perrito de peluche, cuántos conceptos habrás repensado en estos años. Después de dos o tres discusiones de supuestos adultos y supuestos pensantes, “mi Princess” se hizo a la mar. Ella me decia “pase lo que pase, este día es histórico”. Yo asentía, aunque no sé si nos referíamos a la misma clase de historicismo. Escuchamos en la radio que el PSOE había ganado: “Que guay, no mas PP”, me dijo. “Se terminaron muchas cosas, Princess. Muchas cosas cambiaran”. Me tomó de la mano que apagaba un cigarro y nos quedamos muy callados hasta llegar a nuestro destino.
***
Ayer que nos despedíamos, mi adorada amiga me dijo:
“Tengo miedo, otra vez tengo miedo de lo que pase después”.
“Yo también, mi Princess. Yo también”.
Freud
Viaje
sábado, 18 de octubre de 2008
Resaca
- Resaca de cigarro: Cuando uno se excede en el consumo de tabaco. A menudo se presenta combinada con la resaca tradicional
- Resaca de diarrea: Cuando uno se excede en la expulsión de excremento en forma líquida. Los síntomas son muy similares a los de la resaca tradicional.
- Resaca de rock: Cuando uno se excede a la hora de rockear. Síntomas: cuerpo cortado, dolor de cuello (por headbanging) y penetrante olor a orina (rociada por otros individuos durante la sesión rockística).
- Resaca Moral. Cuando uno se excede en la ingesta de moras.
- Resaca de Escribir. Cuando uno no modera su manera de escribir. Dolor de cabeza, náuseas e irritación a la luz.
- Resaca de Nerds. Ocurre por prolongados duelos de Magic: The Gathering y discusiones sobre los subtextos gays en la nueva película de Superman.
- Resaca de Postdialéctica Marxista. Cuando uno se excede en su manera de usar el deconstructivismo textual para atacar el status quo y contextualizar al sujeto en la realidad como paradoja.
Madurar
martes, 7 de octubre de 2008
Exceso
Tuviste que mentirle a unos amigos el fin de semana para no asustarlos con eso de la sangre y el estomago, pero la idea está rondando por tu cabeza, incluso piensas en dejar de tomar, pero enseguida descartas la idea. Mejor intentas correr para sentirte más sano, pero no sirve de mucho, frente al espejo sigues estando igual, tú y el dolor. Te bañas, te pones lo mismo de siempre y caminas al café de la esquina, ahí te espera el periódico y los muertos de la portada del día: "5 ejecutados". Al principio te perturbaban las imágenes diarias de asesinados y accidentes, ahora automaticamente te saltas las hojas para leer las criticas de cine. Ojalá ya sea fin de semana, piensas... aunque eso también involucra volver a empezar. Recuerdas el ultimo fin de semana. Recuerdas que despiertas, recuerdas que no sabes dónde estás. Un cuarto, unas sábanas blancas (o casi blancas), la luz de las claraboyas, música a lo lejos, la cabeza que está a punto de estallar. No hay nada. A base de intentarlo empiezas a recordar. Primero sólo tienes datos muy generales, tu nombre, ¿dónde está mi cartera y mi teléfono?, -ahí están, en el pantalón, el dolor en las rodillas es por caminar toda la noche, ayer fue viernes, hoy debe ser sábado. El confort de tomarse una cerveza, o varias, la calle, los ojos perdidos, el teléfono que se dice muerto, un gato que maulla, la loca que te pinta dedo. Las risas, las palabras, andar por andar. Mi destino cambia a cada paso, ¿la cerveza sigue ahí?, ¿¡Tu!? ... El mazo en la cabeza, llaman a la puerta. Los ojos cerrados. Aliento desagradable, el dolor, el placer de olvidar, y olvidar con placer. Despiertas y no sabes dónde estás. Solo recuerdas lo que escribiste en la arena:
Cervezas en la oscuridad de la noche, llenas de música, llenas de cerveza... solitarias, llenas de conversaciones inacabadas, pero al fin y al cabo... cervezas nocturnas.
Ultimamente te veo a diario pero no te escribo, no como quisiera.
jueves, 4 de septiembre de 2008
Sugerencias
- Borradores para mi nota de suicidio. (Es que me gusta estar preparado)
- Típico post nostálgico. (Sería más o menos así: "¿Alguien se acuerda de la caricatura de "Los Globetrotters" y luego todos dirían que sí y cuál era su personaje favorito y cuál les despertaba un interés sexual y luego todos suspiraríamos, añorantes, aún cuando en el fondo todos sabríamos que la serie era una mierda -pero nadie lo diría-).
- Típico post dedicado a algún personaje recién fallecido (Terminaría así: "Es difícil saber qué es lo que voy a extrañar más de aquel politico, quizá sus grandes discursos, que nunca más oiré... En cambio, aquella vecina mia no extrañara tanto todas las noches en las que abuso repetidamente de ella...")
- Imágenes de mi última endoscopía. (En glorioso Technicolor!)
- Una lista de los libros que estoy leyendo ("Estacion Tula" y "La novia oscura"(ups, ya los dije))
- Una lista de los últimos discos que he comprado (y con "comprado" quiero decir "bajados de e-mule")
- Post en el que me quejo de algo (candidatos: el clima, el sistema de producción agrícola de la América del siglo XVIII y el jabon Dove).
- Sugerencias acerca de la religion. A las monjas: ¿de verdad necesario que usen vestidos todo el tiempo? ¿No pueden ser minifaldas?; ¿Saben cuál es el problema con la Iglesia en estos días? No hay suficientes quemas de herejes; Debemos cambiarle el nombre al Vaticano. Suena como guarida de Batman, ¿no? ¿Qué tal Papalandia?
domingo, 31 de agosto de 2008
Bravo
Como sobreviví a la ciudad de México todos esos años.
Time to die…”
BLADE RUNNER
martes, 19 de agosto de 2008
Instantes
Pero, afortunadamente, existe su opuesto. A veces cierro los ojos y al instante todo se despeja. Es tan solo un breve momento donde las cosas se ordenan en el silencio y siento que pierdo la proporción con lo que me rodea; y solo vale esa sensación primordial del pensamiento. Y el pensamiento, la idea, punza como un puñal nuevo, pero también se extiende, como el velo que cubre el rostro de una bailarina. Así, a veces pienso con los ojos cerrados y la razón incendia desde su origen de llama para ver en sí, el verdadero valor de las cosas. La medida exacta de un sentimiento, de una ilusión, de una caricia, la importancia de la distancia y del tiempo queda al fondo, con lo inanimado. No hay rumor. No hay ruido. Es un breve instante donde todo cambia de la oscuridad y silencio a la luz; deslumbra. Es un breve instante donde, aunque soy, no estas. Pero, aunque imagino, solo puedo caminar por las calles con un viento sin compasión, comprar un café y reconocer que ni la bebida tiene el mismo sabor, buscar un lugar en donde estar para leer o reposar los pensamientos y reconocer con enorme tristeza que no hay rincón tranquilo en esta cuidad. Subirte a la bicicleta para ir a tu trabajo, para llegar a una oficina de historias grises y gente más gris, aferrarte cada vez más a ella, creer en un ser que es devorado por la distancia y por sus calles mojadas. Ella dice que le reina la confusión y que quiere certezas. La vida es tener ganas de leerle un texto, llamarle casi con los párpados cerrados por el sueño y saber que esta ahí pero no te contestará, eso es la vida, la no-certeza, una lluvia, ruidos, asfaltos mojados, sabores que se recuerdan, abandonos, soledades que se contentan a sí mismas, amores sin certezas, lecturas a la nada.
Desde hace tiempo, siempre que escribo, existe el fantasma de ella. Llevaba meses teniendo el inconveniente de no existir más que como un fantasma que solo yo veía, pero en ese entonces eso no importaba, porque estaba invocándola, dándole forma, afinando mis sentidos para comunicarme. A ella empecé a escribirle. Por ella comenzó esta furia. Hablaba continuamente de ella —de manera velada, en clave a veces— y, cuando aparecía alguien que pudiera parecérsele, me conmocionaba. Pero pronto se desvanecía la ilusión: no era.
Una vez la vi en este mundo de mortales. O eso me pareció. Pasó como una tormenta tan veloz que no pude cerciorarme. Se deshizo en el aire: es posible que ni siquiera exista.
Un día voy a hallarla y será como un milagro: la veo abstraída, leyendo algo que escribí —para ella.
viernes, 15 de agosto de 2008
Murmullos
Aquí estan:
“¡Hostia, eres más malo de lo que me pensaba!” — MG, escritora
“Me gustan sus ojos; lo demás no vale nada.”— Una adolescente macarra en un chiringuito playero
“Pero tú no eres así; y C tampoco.”— MM, mujer extraordinaria
"Un hombre guapísimo y extraordinario" — Presentadora de TV (y no estoy seguro de que estuviese hablando de mí, solo la escuche al tomar un cafe)
"Otra cosa: me estoy leyendo tus historiasy son divertidisimas. ¿Realmente te han pasado a ti? Si es así, quiero estar en la proxima" — la Sueca, Diseñadora Grafica y camarera de vocacion (Y no pienso prestarle dinero de nuevo)
“En efecto, es usted todo un héroe.” — Portera de mi palacete. Cuando, tras amanecer con una terrible resaca e ir por una coca-cola, me di cuenta que habia olvidado las llaves de mi casa.
“¡Será mamón este tío!” — Vigilante de un parque.
“Finísima persona, lástima que tenga ese carácter.” — MB, arquitecta exiliada en su propio mundo.
“¡Apártate, imbécil!” — Conductor anónimo
"A ver si te quedas quieto de una vez" RN, pseudopintor de obras inacabadas (me debe dos libros)
martes, 12 de agosto de 2008
Salud
Y el cuerpo se revelaba. Irascible. De mal humor. De malos humos. Y el México que yo creía se me ha escapado como una exhalación. Aunque sé que me espera. Para otra visita. Para otro abrazo. Llegas y te abrazas a Ella. Y le susurras que todo va a salir bien. Porque es lo único que quieres. Porque tienes la certeza de que va a salir bien. Y poco a poco te vas haciendo a la nueva realidad, que era la tuya, pero habías dejado estancada. Y sabes que hay gente que ya no está.
Odiado y amado. Yo ya no estoy. Me he ido con mis guitarras a otra parte, donde seguro seguire armando bulla, seguire siendo odiado y amado. Berlin queda cojo. Londres queda cojo. Barcelona queda coja.
No puedo decir que me conocían. Pero siempre me saludaban Me llamaban por mi diminutivo. Ella me decia simplemente "G". Pero volver a El Eixample y no encontrarle va a ser raro. Va a
ser triste. Le mezclo con mis cosas. Con mis viajes. Con Ella. Pero así quiero que sea. Porque soy consciente que al final también formaba parte de lo mío, de mi música, de una parte de lo vivido.
Odiada y amada. Discutida. Pero recordada. Y fue casi al final, pero dio tiempo a saborear un tequila en tu honor.
jueves, 10 de julio de 2008
El
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.
Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.
Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.
Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.
"Algo sobre la muerte del mayor Sabines"
Jaime Sabines
Nunca he querido que lleguen los idas 19 de cada mes. No deberían de existir. Pero para continuar con el transcurso del tiempo debe haber doce 19's en el año. No hay 20 sin 19.
Maldita sea...
Quisiera haber hecho más cosas, hablar más contigo, jugar mas, enseñarnos mas cosas de la vida, buscarte mas. Preocuparme mas por ti, brindar por tu primera vez, consolarte con tu primer desamor, ver tu primera película (el cine te llamaba a gritos), ayudarte a escoger el primer ramo de flores que regalarías, en vez de escogerlo para tu funeral. Quisiera haber hecho más cosas... muchas más. Pero sé que no te quedaste con ganas de nada, viviste al máximo, fuiste feliz mucho tiempo, a tu manera. Hasta tu muerte fue como tu: algo dramático y sorpresivo...
Últimamente me has hecho mucha falta. Te extraño.
Dice que tiene miedo de la muerte del amor
Dice que el amor es muerte es miedo
Dice que la muerte es miedo es amor
Dice que no sabe
Poema nº 20 de “Árbol de Diana”
Alejandra Pizarnik
domingo, 29 de junio de 2008
Verdad
El Laberinto de la Soledad (Capitulo IV), Octavio Paz (Premio nobel literatura 1990).
sábado, 28 de junio de 2008
Risa
NACIMIENTO DE VENUS
Así surges del agua,
clarísima,
y tus largos cabellos son del mar todavía,
y los vientos te empujan, las olas te conducen,
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así llegas de pronto, como el amanecer,
y renace, en la playa, el misterio del día.
Así, los reencuentros continúan y también la poesía momentánea:
-En cuanto la vi supe que estaba enamorado, perdidamente enamorado.
Me confeso con un amigo. Hace tiempo que no decía las cosas tan directas. Sabía la historia, fue un amor con final amargo, como casi todos.
-¿Estaba muy buena?- pregunté, tratando de saber el tamaño y forma de la piedra que le había pegado. -o de aquellas tipicas que encuentras que tienen todo tu tipo, una sonrisa inolvidable, muy lista, muy simpática, miradas eternas, ¿qué fue?- insistí.
-Se parecía mucho a mi ausencia- me contestó.
No tuvo que explicar más. Nos quedamos allí sin saber que añadir a la conversación. Coincidimos en que estar loco por alguien es algo fuera de este mundo. Algo profundo, sórdido y un poco enfermo. Puedes ofrecer muchas explicaciones, pero el detonante (lo sabes cuando todo terminó) pudo ser un simple tronar de saliva cuando pronunció tu nombre, el movimiento de su cabello, que te olió al jabón de tu niñez, que se iba, que fue la primera y única vez que cenaste con ella, y que ahora le quieres decir mil cosas y aunque este del otro lado del mundo, no puedes hacerlo. Para mi fue una risa, la escuche en su cumpleaños. Ese momento, no voy a olvidarlo nunca.
viernes, 27 de junio de 2008
Goooool
Se ha comprobado que la emoción que surge de anotar un gol o que tu equipo anote un gol es en un grado sumamente similar al orgasmo. Cuando se anota un gol, los niveles de endorfinas y adrenalina suben a puntos que solamente pueden ser comparados a un orgasmo. El tiempo de emoción de un gol es de unos cuantos segundos, como el orgasmo. El ritmo y las secuencias de emociones y sensaciones suben poco a poco, llega a un punto máximo y se pierde para regresar a su estado original, como el orgasmo. Hay goles rápidos, esperados, feos, tontos, o a veces hay golazos donde se muestra la maestría, la técnica o simplemente la suerte para estar en el momento y el lugar preciso, como el orgasmo.
Ahora, en el sexo, el hombre después de tener un orgasmo, necesita unos minutos para que pueda llegar al siguiente y esos minutos casi nunca son pocos. Mientras que el cuerpo de la mujer esta diseñado para tener, en el mejor de los casos, un orgasmo y otro sin tener que para en ningún momento. Ahora, basado en estos hechos el punto central de mi tesis es el siguiente: El fútbol, es un invento del hombre, para el hombre, para compensar el hecho de que las mujeres tengan orgasmos múltiples.
(Querido lector: es este momento puede hacer una pausa en su lectura para aplaudir o en su defecto gritar, vitorear o simplemente hacer una pequeña seña que diga “este hombre es un crack). Así que como conclusión llegamos a que, en el sexo o en el fútbol, siempre sale más contento el que metió más goles. Y creo fervientemente que debería pasar en el sexo como en el fútbol, cada 4 años un “todos contra todos” a nivel mundial, ya que también existen finales de copa del mundo o simples partidos amistosos.
martes, 13 de mayo de 2008
Aderezo
lunes, 5 de mayo de 2008
Un día cualquiera
-¿Lo de siempre? - le pregunto el camarero.
-Si, si. Por favor.
Ella sabe que está llegando un poco tarde, pero nunca le ha gustado ser de aquellos que esperan, esos seres que deben estar sentados solos, viendo a ambos lados de la calle y mirando angustiosamente el reloj. No. Ella siempre ha preferido ser de las personas a las que tienes que esperar, desear, mirar como -con indiferencia- se acerca igual que una estrella de cine en el estreno de su ultima película. Se queda parada unos momentos en la entrada, hasta que lo ve. Entonces sonríe, y camina esquivando, con la elegancia que solo ella puede tener, las demás mesas del lugar, y sabe que de ellas recibe miradas de deseo y odio; eso le fascina.
Es hermosa, piensa él mientras mete la mano en la bolsa de su abrigo para comprobar que lleva la caja con el anillo de compromiso y recuerda cuando se conocieron hace exactamente tres años.
“Hoy también te pusiste un vestido rojo”, dice él mientras se levanta de su silla. A ella siempre le han gustado este tipo de atenciones.
“Y hoy también esta lloviendo”, contesta. La ironía hace que la sonrisa de ella se acentúe.
Se acercan para darse un beso, pero en el último instante ella inclina ligeramente la cabeza para evitar sus labios. A pesar del saludo, la sonrisa de ella es suficiente para calmarlo. Obviamente no tiene idea lo que ella ha estado pensando de su relación, ni que él llorará toda la noche en la soledad de su sala, con la televisión encendida como un tranquilizante que jamás funcionará.
Sin quitarse los lentes oscuros y sin dejar de sonreír, ella le dice: “Cariño, tenemos que hablar…”
lunes, 28 de abril de 2008
Se quiere lo que no se tiene.
Mi Cucu (La Sonora Dinamita)
O morena ¿cómo está tu cucu?
Qué lindo es tu cucu (cucu)
Qué lindo es tu cucu (cucu)
No se revela claramente la naturaleza del cucu, pero entre líneas se deja ve que es de una belleza resplandeciente y una textura impresionante. Muy posiblemente el autor oculta a la vez que muestra sus intenciones poéticas de dedicar esas líneas a una mujer.
Cuando te pones pantalón (cucu)
Aquí las cosas comienzan a ponerse complicadas y entramos a los terrenos más pantanosos de la interpretación de Mi cucu. ¿Qué es lo que toca por detrás? ¿Será el corazón? ¿Será que la página de donde saqué la letra está mal? Por otro lado, enfoquémonos en el sentido de "querer": puede ser que se trate de un juego semántico entre el sentido erótico y el sentimental. Pero sigamos, que esto quedará más claro en los versos subsecuentes.
No me canso de mirar pero quisiera tocar (cucu)
Bueno, esta estrofa es clara. Es tal la experiencia estética que el autor experimenta que quiere participar de esa obra de arte con todos sus sentidos.
Qué lindo es tu cucu (cucu)
Aquí se repite la idea anterior (textura/belleza) y se agrega una nueva descripción del cucu: la responsabilidad. Es indecible la carga ética que lleva esta estrofa. Continuemos.
- ¡No te metas con mi cucu o te doy una cachetada!
Aquí se muestra por primera vez una interlocutora, descubrimos que la melodía es un poema a dos voces, un diálogo que muestra las dos caras de una sola situación. Ella se niega a proporcionar los beneficios del cucu e incluso responde violentamente. Él parece no darse por vencido, habla con un falso acento yanki, como cuando los gringos me quieren ligar por teléfono en español.
No te metas con mi cucu (cucu)
¡Ah! Una negativa, otra negativa. Pero parece que todo se reduce a un dilema ético: el cucu debe ser dejado en paz porque aquél que quiere interactuar con él tiene SU mujer. ¿Entonces? ¿si no tuviera SU mujer existiría la posibilidad de que ella cediera?
Si me pongo pantalones (cucu)
Aquí se reitera la relación pantalón-detrás-cucu. Va quedando todo más claro, ¿verdad? También descubrimos que el interlocutor no es el único: el cucu tiene más seguidores que el Dalai Lama.
Si quieres puedes mirar (cucu)
¡Ahh, con que cedemos un poco más! No existe impedimento si le miran el cucu. Sólo habla de que le molesta que intenten tocar el cucu, ¿pero si lo logran? Será que se refiere a aquella sabia frase de Yoda: Try not. Do or do not.
No te metas con mi cucu (cucu)
- ¡Te voy a dar una cachetada!
Una vez más el juego de la violent femme y el gringo falso. El autor parece sufrir un bloqueo creativo y utilizar la siempre efectiva técnica del eterno retorno.
Qué lindo tu cucu (cucu)
El autor, en un arrebato de desesperación por su sequía de creatividad recurre a un rock inesperado entre ésta y la siguiente estrofa, simplemente delicioso. Casi tan sabroso como el cucu.
"En Tepito y en el Peñón de los Bañoscon el cucu de la Sonora Dinamita"
Aquí podemos observar la magnificencia del cucu, con uno solo alcanza para todo Barrio de Tepito y el Peñón de los baños. (para los que no sepan son dos barrios de la Ciudad de México)
Qué lindo es tu cucu (cucu)
Pregunto: ¿no ha quedado claro?
- Yo sé que tienes tu mujer así que deja mi cucu
Éste, señoras y señores, es el párrafo más incomprensible de la historia. Aquí es cuando entran ustedes, mis lectores. Qué-diablos-quiere decir "Tú no eres loca ni comes jabón ni tirando piedra". Hay algo que no estoy viendo, amigos, y eso me conflictúa. ¿Qué relación existe entre la locura y el cucu y comer jabón y tirar piedras? ¿Es una sofisticada metáfora más allá de mi comprensión? He estado todo el día con el Jesús en la boca porque no logro capturar la esencia de este párrafo.
Pero eso sí; qué gran canción es "Mi Cucu".
domingo, 27 de abril de 2008
Diez euros
Me sentía tonto porque nunca he leído a Miller y porque no creo en el cielo, pero sobre todo porque no estoy tan seguro de que Dios te acoja en su seno una vez que te has follado sin pudor a la Marilyn.
De cualquier forma, la obra se me escondió y en cambio se me reveló “Cómo leer en bicicleta” de Gabriel Zaid.¡Primera edición! Carajo, cómo había buscado ese libro. Lo quería suelto, no en antología, lo quería como se quiere un objeto de colección. ¿Cuánto cuesta? DIEZ euros. No, por favor, este libro no cuesta diez euros. Es decir, qué bueno, pero, ¿en serio? Diez euros? válgame.
Para mi, Gabriel Zaid, es uno de los escritores más brillantes nacidos en "mi tierra del soooooool" y sabemos que no es tan facil encontrar obras de escritores mexicanos en Barcelona, y sabemos que es mucho menos probable que encuentre alguna primera edicion que no habia encontrado en México. y sabemos que aparte de todo eso, ¿a solo diez euros? Pero finalmente no fueron ni diez. Cuando llegué a la caja me cobraron nueve, víctima de un descuento sin anuncio.
Allí junto a "Cómo leer en bicicleta" estaba el segundo tomo de Moby Dick, dos o tres títulos de Sommerset Maughan, novelas de Stendhal y Carlos Montemayor. Estaban Galdós, Valera y Flaubert. Todos costaban diez menos uno.
“HOLA, edicion especial” seguía vendiéndose como pan caliente en los puestos de la calle. Quince euros. Hoy escribo rodeado de libros viejos que me preguntan si los voy a vender.
lunes, 14 de abril de 2008
¿Ideal?
Abuelo
Imagenes
lunes, 7 de abril de 2008
Eva

martes, 25 de marzo de 2008
Gripe
viernes, 21 de marzo de 2008
Gracias
jueves, 20 de marzo de 2008
Salvada
miércoles, 19 de marzo de 2008
Billar

martes, 18 de marzo de 2008
Batallas
Sin sentidos
lunes, 3 de marzo de 2008
Asi.
- ¿Te quedas conmigo?
domingo, 2 de marzo de 2008
Y nunca jamas...
Y fiel a mi deseo, me negué a crecer.
Durante años busqué una pista acerca de su ubicación real. Leí libros, consulté mapas y aguanté como un campeón, casi sin dormirme, la transmisión por TV de ciento cuatro documentales en la madrugada. Mi esfuerzo quedó en vano, y la ilusión del renacuajo que no quería ser rana se topó pronto con la razón de sus mayores. Nada pude hacer entonces por demostrarles que aquel país no era inventado. Sólo me quedó persistir en mi deseo, y así mi cruzada a favor de una vida alternativa para el menor no tardó demasiado en convertirse en el único y particular acto de fe del que aún hoy se alimentan mis textos.
Ahora soy el niño con aires de sabelotodo que cualquier día se da un golpe inolvidable saltando desde su nube.
Ése soy yo, señoría, lo admito, culpable del delito, demasiado infantil, han pasado los años y todavía vivo en mi puto mundo. El espejo del ascensor en el que subí a la oficina del quinto piso a vivir mi ultimo dia en la empresa, me devolvió la imagen de un niño que cumplirá sus treinta y un añitos. Una edad que por ahora no pesa en ninguna de las arrugas que el tiempo se ha empeñado en marcarle. Los pocos pliegues que adornan mi cara se adivinan como resultado de una sonrisa cada ocho minutos, tengo los ojos limpios, la mirada amable y una boca por la que a menudo se asoma el mismo verbo. Me veo como soy y, al mismo tiempo, como me quiero ver. En una mano llevo la varita mágica que irá modelando lo que aún queda por salir, con ella complazco a los que, siendo aptos para opinar de mi vida, se reservan el derecho a hacerlo y me dejan crecer a mis anchas. En la otra mano llevo el sable que visualizo como la mayor de mis preocupaciones cada vez que un no-apto me viene a iluminar con su grandilocuencia.
Es fácil conocerme, muy difícil enfadarme y casi imposible descubrir que, de la suma de todos mis rasgos, se puede leer una consigna, un lema. La madre de todos mis motivos y el factor común de cada una de mis acciones. Hasta hace poco era un secreto incluso para mí (que no para otros). Pero la verdad ha explotado en mis narices y hoy vengo a contarlo, a confesarlo, porque soy culpable de ceguera, no de ocultismo, y si no me cree, señoría, vea la rapidez con que lo suelto, vea la sinceridad que me gasto para anunciar a los cuatro vientos que yo pecaba y aún peco de pensar, de creer y, sobretodo, de desear con todas mis fuerzas que el País de Nunca Jamás existiera de verdad y no sólo en un cuento.
Vea como lo admito, señoría: vivo en mi puto mundo.
Este niño aún se encabrona cuando, a cinco minutos de apagar su ordenador, suena el teléfono y una queja que ya pensábamos improbable puede destruir la cena ideada.
- Me cago en…
Este niño mete enciende de nuevo su artilugio informático y resuelve o al menos tranquiliza a la persona del otro lado de la línea, y que, por la hora y modo de hablar, simula a un vigilante nocturno en la fábrica de un polígono industrial que, desconcertado por el desajuste que su horario de sueño provoca en sus horarios de comida, no tiene muchas más opciones que la de comer por tupper-ware y, el día que se olvida el tupper-ware en la mesa de la cocina, levanta el teléfono y ordena comida a domicilio, solo que en esta vez la llamada es para calmar otros instintos.
A deshoras, cuando media ciudad se está metiendo en la cama y este niño puede aprovechar para caminar cruzando por calles vacías y saltándose semáforos inútiles, la dirección que le reclama se levanta sobre el suelo en forma de gran edificio, una nave que, ya de lejos, tiene más pinta de piedra gris puesta en mitad de cualquier sitio que de otra cosa.
Por cómo suspira, una y otra vez, se averigua la poca gracia que le hace tener que echar horas extras involuntarias, cuando bien podría estar sirviendo su descanso a Morfeo. Se nota, se ve. El niño gruñe, tira el envoltorio de chicles donde le da la gana y así se rebela contra el mundo. Pero no tiene mal genio, señoría, no eche cuentas de su enfado. Hoy está cansado, le cuesta cargar con el alma, la semana ha sido ajetreada, una semana-terremoto, por eso parece que todo le molesta. En el fondo, es buen chico. Tome como muestra de ello esto que va a ocurrir, y fíjese en la soltura con que se deshace de su enojo, señoría, mire cómo lo hace, note que de repente su cara se ilumina. Y escuche lo que le salta de los labios cuando ve lo que tiene delante.
- Caray, una fábrica de juguetes.
El niño aún no ha crecido, tiene el arrebato fácil y su humor ahora se contenta con la más simple de las ofertas. La prisa que hace un momento vestía para acabar cuanto antes su turno, le empuja ahora a entrar en la fábrica y, dando un tirón a la puerta, se cuela en ella.
Dentro, todo está oscuro. Aún así, no se contiene de la emoción. Por fin va a desentrañar el interior de un sitio de estos y, como loco, recorre los pasillos, como un demente que de pronto confunde su causa. Enajenación mental, señoría, líbrelo de su culpa, que este niño no tiene maldad. Sólo busca al vigilante y, si acaso, mientras lo encuentra, devora con los ojos, afina la mirada y apunta hacia cualquier detalle, aunque no vea nada y el escrutinio de su entorno se asemeje más al ejercicio imaginativo de cualquier mocoso.
Busca un sitio algo más iluminado, quiere grabar en su retina el decorado de un mundo mágico, un arsenal de juegos y artilugios maravillosos, quiere encontrar regimientos de payasos con platillo y bombo, miles de robots ordenados en filas delante de un puñado de balones, entre la sección de muñecas y la de coches teledirigidos. No sabe si es mucho pedir conocer a alguno de los duendes que con sus propias manos ultima la creación de un yoyó, quiere ver disfraces, tableros de juegos, figuras de superhéroes articuladas. Quiere ver un tren recorriendo la sala de máquinas. Se imagina una gran habitación llena de peluches, al lado de las bicicletas, rodeado de monopatines y cochecitos de bebés.
El niño entra en la sala principal, y quiere oír música, quiere escuchar las frases de los muñecos parlantes, se imagina entre el climax de una película timburtiana, una escena multicoloreada. Es así como a cada paso asciende por una escalera de expectativas, y a cada segundo de incertidumbre, mientras busca un interruptor que alumbre el ambiente, alimenta su ilusión de ver lo que quiere ver, el deseo de descubrir el entorno de fábula en la fábrica de juguetes, la trastienda de las ilusiones.
Pero no oye nada y crece una duda, la que viene del silencio. Porque este niño no es tonto, y aunque es imposible ver con claridad el aspecto de lo que tiene delante, se teme lo peor, no puede esperar gran cosa de una fábrica sin ruido y como si tal pensamiento invocara de pronto al espíritu que lo desvela todo, de la nada.
- Chico, ¿que haces aquí?
Cuando el vigilante nocturno enciende la luz, este niño casi rompe a llorar.
- Ah, sí, buenas noches, creo que me he perdido.
Este niño disimula, recompone la postura y se acerca al vigilante.
- Pensé que por aquí podía cortar camino para llegar a la estación de tren.
- Suele pasar eso muy seguido, deberían poner una señal, lo he pedido pero sabes como son los encargados. Solo escuchan lo que les conviene.
A primera vista sólo ve una sala llena de trastos. Hasta ahora, no había notado la corriente de aire frío que recorre el lugar, hasta ahora los colores imaginados servían de hoguera y su esperanza había caldeado el ánimo. Ahora, cada caja, cada aparato, tiene el brillo industrial de cualquier taller de coches. El color dominante es el gris sucio. Los metales están engrasados, y donde bien podría respirarse un olor dulce de caramelo sólo se percibe un aroma a goma quemada con la que, el niño ya lo adivina, hacen la cara de los muñecos.
-¿Es aquí donde fabrican los juguetes? – pregunta al tipo.
- Sí, hijo, pero sólo de día.
De noche, piensa este niño, la fábrica de juguetes es sólo un cementerio de objetos. Pero el vigilante nocturno añade algo, un dato seguido de una pregunta en la que este niño deposita la esperanza de no ver arruinado del todo su sueño.
- En este momento, sólo hay una máquina en funcionamiento. Está en otra sala, ¿quieres verla?
Y el niño responde que sí, que por supuesto.
- Claro que quiero verla.
Tenga en cuenta, señoría, la importancia que cobra para el infante la noticia, cuando casi se había hundido en la fuerte decepción de ver caer su fe. Valore el gesto con el que camina hasta la otra sala, la cara que pone cuando descubre una máquina vibrando, tal y como vibran las lavadoras en pleno proceso de centrifugado. El traqueteo del motor es suave, permite que el vigilante y el niño hablen sin tener que levantar demasiado la voz.
- Esta máquina – explica el hombre – fabrica juguetes pequeños que luego serán robados por los niños.
- ¿Robados?
- Como lo oyes. Hace tiempo que un señor con muchos estudios y muchos diplomas descubrió la sana costumbre que tienen los niños de robar un juguete pequeño cuando sus padres se despistan. Lo cogen a escondidas y luego lo ocultan entre sus ropas. Según calculó aquel hombre, la pérdida ascendía a demasiados números, para lo cual, el tipo decidió fabricar, al coste mínimo, una serie de pequeños juguetecitos que por su colorido y tamaño atraerán la atención del niño.
Con esta técnica, se reducía el número de hurtos en juguetes de más valor. Y, por ese motivo, se inventó esta máquina, en todas las fábricas hay una – el hombre mete la mano en un cesto lleno de artilugios diminutos y saca un peluche naranja ―. Éste, por ejemplo, es el juguete más robado del mundo, el preferido de los niños ― luego mete la otra mano y saca un disco de plástico azul ―, en cambio, éste es el menos robado. Parece haber un patrón de conducta según el tipo de niño.
- Vaya, no tenía ni idea.
Este niño no sale de su asombro, piensa que el vigilante se ha inventado la historia, piensa que, como a un pequeño más, indefenso en un ambiente de credulidad máxima, le acaban de soltar la mentira más gorda de la historia. Pero al ver el peluche naranja, el juguete más robado del mundo, recuerda un momento de su infancia, pues aunque este niño es un niño, su infancia pasó hace tiempo, señoría, y si no me cree fíjese en la barba, este niño tiene treinta años
- ¿Sabe qué? Yo tengo un peluche naranja de esos.
- ¿Lo robaste?
- Creo que sí.
- Enhorabuena. Según dice otro estudio que se realizó sobre la personalidad de los niños que roban juguetes, eres un niño sano, crecerás sin problemas y te convertirás en un adulto con mentalidad racional. Si hubieras cogido este otro juguete, el disco azul, el menos robado del mundo, serías un Peter Pan, un niño que se niega a crecer. O al menos, eso dice el estudio – el hombre se acerca al oído del niño y susurra algo más ―, si te digo la verdad yo no me creo mucho estas cosas, es darle demasiadas vueltas a la tortilla.
Cuando vuelvo a casa, rebusco entre mis cosas. Primero en los cajones ordenados, luego, en el cajón desastre. En el fondo de este último, encuentro un peluche naranja. Está lleno de polvo, de un soplido intento barrer su superficie: una misión imposible. Ha pasado mucho tiempo y el muñeco es viejo. Aunque no creo en las teorías que te definen como una u otra cosa según robes uno u otro objeto, no puedo evitarlo, me rindo a la frustración de ver mi fe truncada, y la razón de mis mayores cobra valor al volver a mirarme al espejo y verme más crecido.
- Me cago en…
Este niño maldice, se caga en muchas cosas al día, pero visto lo visto, no necesita su perdón, señoría, el niño crece y va emitiendo su propio juicio, de modo que ya no requerimos de sus servicios, señor juez, váyase. Aquí el chico crece en su nube, en su puto mundo, en la caída se le romperán dos dientes contra el suelo un día de estos. Mientras eso ocurre, sigue cargando semanas-terremoto. Y confiesa lo que quiere, lo que le da la gana.
Apurando el tiempo que le queda a este post, asume que la identidad de Peter Pan ha quedado para otros, pero su voz no se agota y no se cansa de repetir que, aunque la naturaleza le imponga su curso y el desarrollo de su aptitud vital le transforme en un adulto como otro cualquiera, sigue necesitando un país imaginario, una territorio inventado para los niños que no crecerán. Hoy quiero imaginar una tierra de juegos ininterrumpidos, un sitio donde vive un niño como el que vi contigo ayer por la tarde, un niño que esta mañana ha vaciado la mochila buscando las llaves de su casa y ha dejado caer en el suelo un disco azul, el objeto menos robado del mundo, el juguete que le delata como el renacuajo que no quiere ser rana, y la rana que nunca será príncipe.
Más que nunca, yo pienso... yo creo.... yo deseo con todas las fuerzas del mundo que el País de Nunca Jamás exista de verdad y no sólo en un cuento. Porque ese niño de la mochila, el niño que hace años robó un disco azul, le llaman Kili.











