martes, 26 de febrero de 2008

Supermercado

Uno de los rituales que he aprendido a disfrutar viviendo solo, es la visita periódica al super. Momento poderoso en el que sabes que puedes jugar a estrella de cine (a esto de los Oscares): te escojo a ti -azúcar- para que entres a mi vida y tu -mermelada de ciruela- seguirás haciendo méritos para que, al menos, te voltee a ver. Y como buena estrella, puedo mentirte llevándote en el carrito durante un tiempo y después dejandote en donde se me antoje, lejos de donde estabas, sin nadie alrededor. Pero la vida da giros extraordinarios: estaba tratando de subir el ego a un litro de leche, paseándola por todos los pasillos, presumiendola frente a las servilletas y los jabones cuando me tope con el claro ejemplo de que la belleza no es subjetiva: el refrán “jalan más un par de tetas que un par de carretas” no es sólo una rima boba; la belleza sobrehumana es tan excepcional como la fealdad infrahumana, a verdadera belleza erotiza. Si no produce ese efecto, no es belleza; la verdadera belleza es mucho más probablemente elitista, racista, clasista, sexista, consumista, materialista, darwiniana, irresponsable, lujuriosa, pornográfica, inmoral, asesina y neurótica que lo contrario; la verdadera belleza no requiere “producción”, es; la verdadera belleza inicia en la pubertad y desaparece conforme la vejez o la enfermedad avanzan. Quien encuentre bello a un anciano, a un desahuciado o a un bebé no está hablando del tipo de belleza que aquí abordo (a menos que se erotice con ellos, cada quien); ignoro qué entienda por belleza un invidente: la belleza que aquí defino es visual, tactil, odorífera, auditiva y gustativa, en ese orden; la belleza interior es una idea que nació como resultado de la envidia de las personas menos agraciadas. (Sin embargo un rostro con los músculos laxos suele hablar de una mentalidad poco desarrollada; una mirada desenfocada y una sonrisa boba suelen arruinar una cara hermosa.); la belleza provoca reacciones irracionales en quien la contemple: su origen es arquetípico, viene del inconsciente, en ese sentido, la belleza está en quien la mira y no en quien la posee; la belleza es mucho más interesante si quien la posee no se ha percatado de las reacciones que provoca. Y comprendí que soy absolutamente vulnerable a la belleza.

1 comentario:

carlos de la b dijo...

hola me gusta mucho tu blog y tus historias, a ver si un dia vamos al super!

saludos