domingo, 27 de abril de 2008

Diez euros

Ayer recorrí unas seis librerías de viejo en busca de “La muerte de un viajante”, del no tan recién fallecido Arthur Miller. Miller, Miller, Miller, ¿en qué está?, me decían los encargados de las librerias. En teatro decía yo, pero pensaba, y me sentía ridículo pensando: en el cielo, Miller está en el cielo.
Me sentía tonto porque nunca he leído a Miller y porque no creo en el cielo, pero sobre todo porque no estoy tan seguro de que Dios te acoja en su seno una vez que te has follado sin pudor a la Marilyn.
De cualquier forma, la obra se me escondió y en cambio se me reveló “Cómo leer en bicicleta” de Gabriel Zaid.¡Primera edición! Carajo, cómo había buscado ese libro. Lo quería suelto, no en antología, lo quería como se quiere un objeto de colección. ¿Cuánto cuesta? DIEZ euros. No, por favor, este libro no cuesta diez euros. Es decir, qué bueno, pero, ¿en serio? Diez euros? válgame.
Para mi, Gabriel Zaid, es uno de los escritores más brillantes nacidos en "mi tierra del soooooool" y sabemos que no es tan facil encontrar obras de escritores mexicanos en Barcelona, y sabemos que es mucho menos probable que encuentre alguna primera edicion que no habia encontrado en México. y sabemos que aparte de todo eso, ¿a solo diez euros? Pero finalmente no fueron ni diez. Cuando llegué a la caja me cobraron nueve, víctima de un descuento sin anuncio.
Allí junto a "Cómo leer en bicicleta" estaba el segundo tomo de Moby Dick, dos o tres títulos de Sommerset Maughan, novelas de Stendhal y Carlos Montemayor. Estaban Galdós, Valera y Flaubert. Todos costaban diez menos uno.
“HOLA, edicion especial” seguía vendiéndose como pan caliente en los puestos de la calle. Quince euros. Hoy escribo rodeado de libros viejos que me preguntan si los voy a vender.

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