Antes que nada debo decirles que este espacio al cual ustedes hacen el favor de visitar, funciona de la misma manera en que funciona un tabledance, puticlub, striptease, etc: mientras mas aplausos menos ropa o lo que es lo mismo, si no me comentan nada sobre lo leído, no hago mi gracia. No cuanto las aventuras de este pequeño ser. Caray, a lo que se tiene que llegar para que le hagan caso a uno. Este post ha nacido de la combinación de temas tratados en la noche de ayer. Mientras que algunos celebraban el pase de la selecciones española a la final de la Eurocopa, otros comentábamos sobre psicología. Eso aderezado con unos canapés, alcohol, arquitectura y calor, mucho calor. Empecemos: Tras haber leído el libro de Eduardo H. Galeano: El fútbol a sol y sombra (ya se que debo ocupar mi tiempo leyendo otro tipo de literatura, pero en ese preciso momento tenia que decidir entre Galeano y la revista Hola) En fin, el libro dice que el fútbol es de todos, el fútbol nos une y nos separa, nos rompe, nos desquebraja, nos hace tocar las estrellas o simplemente nos tira al piso y nos da de patadas. El fútbol, es la llave del mundo (le ha ganado a la Coca cola, a la American Express y a cualquier otra religión) ¿de que hablan el patrón y el obrero? ¡De fútbol!, ¿De que habla el padre en misa los domingos? ¡De fútbol!, ¿Cual es el pan y el circo de este la mayoría de los países y que se vive con mas intensidad en España desde hace unos días? ¡El fútbol! Todos sabemos de fútbol, aun los intelectuales, dentro de su extraño mundo, saben y ven el fútbol. Pero ¿porque? pero ¿de donde viene esto? datos científicos han comprobado que la popularidad del fútbol, proviene de la facilidad y lo básico del juego, sus reglas son claras y se puede jugar solamente con una pelota y no mas. Cualquiera puede entenderlo, su ritmo es pausado pero no lento, y prácticamente cualquiera con un par de neuronas podría jugarlo. Esto, nos lleva a experimentar la pasión del juego de una manera mucho más vivencial. El meter o fallar un gol no necesita de habilidades de supeheroe, cualquiera pude ponerse en los zapatos de esos gladiadores en pantaloncillos cortos –llamados jugadores de fútbol–. Siendo así que el jugador y el espectador viven de una manera muy similar el juego y podría decirse que son prácticamente uno. Pero he aquí el punto central de mi tesis, basado en algunos datos científicos de los que yo ya he hablado con anterioridad, y sabiendo que el jugador y el espectador viven la experiencia de un juego de manera similar, expongo que:
Se ha comprobado que la emoción que surge de anotar un gol o que tu equipo anote un gol es en un grado sumamente similar al orgasmo. Cuando se anota un gol, los niveles de endorfinas y adrenalina suben a puntos que solamente pueden ser comparados a un orgasmo. El tiempo de emoción de un gol es de unos cuantos segundos, como el orgasmo. El ritmo y las secuencias de emociones y sensaciones suben poco a poco, llega a un punto máximo y se pierde para regresar a su estado original, como el orgasmo. Hay goles rápidos, esperados, feos, tontos, o a veces hay golazos donde se muestra la maestría, la técnica o simplemente la suerte para estar en el momento y el lugar preciso, como el orgasmo.
Ahora, en el sexo, el hombre después de tener un orgasmo, necesita unos minutos para que pueda llegar al siguiente y esos minutos casi nunca son pocos. Mientras que el cuerpo de la mujer esta diseñado para tener, en el mejor de los casos, un orgasmo y otro sin tener que para en ningún momento. Ahora, basado en estos hechos el punto central de mi tesis es el siguiente: El fútbol, es un invento del hombre, para el hombre, para compensar el hecho de que las mujeres tengan orgasmos múltiples.
(Querido lector: es este momento puede hacer una pausa en su lectura para aplaudir o en su defecto gritar, vitorear o simplemente hacer una pequeña seña que diga “este hombre es un crack). Así que como conclusión llegamos a que, en el sexo o en el fútbol, siempre sale más contento el que metió más goles. Y creo fervientemente que debería pasar en el sexo como en el fútbol, cada 4 años un “todos contra todos” a nivel mundial, ya que también existen finales de copa del mundo o simples partidos amistosos.
Se ha comprobado que la emoción que surge de anotar un gol o que tu equipo anote un gol es en un grado sumamente similar al orgasmo. Cuando se anota un gol, los niveles de endorfinas y adrenalina suben a puntos que solamente pueden ser comparados a un orgasmo. El tiempo de emoción de un gol es de unos cuantos segundos, como el orgasmo. El ritmo y las secuencias de emociones y sensaciones suben poco a poco, llega a un punto máximo y se pierde para regresar a su estado original, como el orgasmo. Hay goles rápidos, esperados, feos, tontos, o a veces hay golazos donde se muestra la maestría, la técnica o simplemente la suerte para estar en el momento y el lugar preciso, como el orgasmo.
Ahora, en el sexo, el hombre después de tener un orgasmo, necesita unos minutos para que pueda llegar al siguiente y esos minutos casi nunca son pocos. Mientras que el cuerpo de la mujer esta diseñado para tener, en el mejor de los casos, un orgasmo y otro sin tener que para en ningún momento. Ahora, basado en estos hechos el punto central de mi tesis es el siguiente: El fútbol, es un invento del hombre, para el hombre, para compensar el hecho de que las mujeres tengan orgasmos múltiples.
(Querido lector: es este momento puede hacer una pausa en su lectura para aplaudir o en su defecto gritar, vitorear o simplemente hacer una pequeña seña que diga “este hombre es un crack). Así que como conclusión llegamos a que, en el sexo o en el fútbol, siempre sale más contento el que metió más goles. Y creo fervientemente que debería pasar en el sexo como en el fútbol, cada 4 años un “todos contra todos” a nivel mundial, ya que también existen finales de copa del mundo o simples partidos amistosos.
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