- Resaca tradicional: Cuando uno se excede en el consumo del alcohol.
- Resaca de cigarro: Cuando uno se excede en el consumo de tabaco. A menudo se presenta combinada con la resaca tradicional
- Resaca de diarrea: Cuando uno se excede en la expulsión de excremento en forma líquida. Los síntomas son muy similares a los de la resaca tradicional.
- Resaca de rock: Cuando uno se excede a la hora de rockear. Síntomas: cuerpo cortado, dolor de cuello (por headbanging) y penetrante olor a orina (rociada por otros individuos durante la sesión rockística).
- Resaca Moral. Cuando uno se excede en la ingesta de moras.
- Resaca de Escribir. Cuando uno no modera su manera de escribir. Dolor de cabeza, náuseas e irritación a la luz.
- Resaca de Nerds. Ocurre por prolongados duelos de Magic: The Gathering y discusiones sobre los subtextos gays en la nueva película de Superman.
- Resaca de Postdialéctica Marxista. Cuando uno se excede en su manera de usar el deconstructivismo textual para atacar el status quo y contextualizar al sujeto en la realidad como paradoja.
sábado, 18 de octubre de 2008
Madurar
martes, 7 de octubre de 2008
Exceso
7:30 am, suena la alarma, despiertas, todo vuelve a empezar. Los días a veces parecen repetirse, incluso el dolor en la boca del estómago es algo natural, ya no digamos las náuseas que te produce la acidez con la que amaneciste y el hecho de que tienes que trabajar mientras bostezas.
Tuviste que mentirle a unos amigos el fin de semana para no asustarlos con eso de la sangre y el estomago, pero la idea está rondando por tu cabeza, incluso piensas en dejar de tomar, pero enseguida descartas la idea. Mejor intentas correr para sentirte más sano, pero no sirve de mucho, frente al espejo sigues estando igual, tú y el dolor. Te bañas, te pones lo mismo de siempre y caminas al café de la esquina, ahí te espera el periódico y los muertos de la portada del día: "5 ejecutados". Al principio te perturbaban las imágenes diarias de asesinados y accidentes, ahora automaticamente te saltas las hojas para leer las criticas de cine. Ojalá ya sea fin de semana, piensas... aunque eso también involucra volver a empezar. Recuerdas el ultimo fin de semana. Recuerdas que despiertas, recuerdas que no sabes dónde estás. Un cuarto, unas sábanas blancas (o casi blancas), la luz de las claraboyas, música a lo lejos, la cabeza que está a punto de estallar. No hay nada. A base de intentarlo empiezas a recordar. Primero sólo tienes datos muy generales, tu nombre, ¿dónde está mi cartera y mi teléfono?, -ahí están, en el pantalón, el dolor en las rodillas es por caminar toda la noche, ayer fue viernes, hoy debe ser sábado. El confort de tomarse una cerveza, o varias, la calle, los ojos perdidos, el teléfono que se dice muerto, un gato que maulla, la loca que te pinta dedo. Las risas, las palabras, andar por andar. Mi destino cambia a cada paso, ¿la cerveza sigue ahí?, ¿¡Tu!? ... El mazo en la cabeza, llaman a la puerta. Los ojos cerrados. Aliento desagradable, el dolor, el placer de olvidar, y olvidar con placer. Despiertas y no sabes dónde estás. Solo recuerdas lo que escribiste en la arena:
Cervezas en la oscuridad de la noche, llenas de música, llenas de cerveza... solitarias, llenas de conversaciones inacabadas, pero al fin y al cabo... cervezas nocturnas.
Ultimamente te veo a diario pero no te escribo, no como quisiera.
Tuviste que mentirle a unos amigos el fin de semana para no asustarlos con eso de la sangre y el estomago, pero la idea está rondando por tu cabeza, incluso piensas en dejar de tomar, pero enseguida descartas la idea. Mejor intentas correr para sentirte más sano, pero no sirve de mucho, frente al espejo sigues estando igual, tú y el dolor. Te bañas, te pones lo mismo de siempre y caminas al café de la esquina, ahí te espera el periódico y los muertos de la portada del día: "5 ejecutados". Al principio te perturbaban las imágenes diarias de asesinados y accidentes, ahora automaticamente te saltas las hojas para leer las criticas de cine. Ojalá ya sea fin de semana, piensas... aunque eso también involucra volver a empezar. Recuerdas el ultimo fin de semana. Recuerdas que despiertas, recuerdas que no sabes dónde estás. Un cuarto, unas sábanas blancas (o casi blancas), la luz de las claraboyas, música a lo lejos, la cabeza que está a punto de estallar. No hay nada. A base de intentarlo empiezas a recordar. Primero sólo tienes datos muy generales, tu nombre, ¿dónde está mi cartera y mi teléfono?, -ahí están, en el pantalón, el dolor en las rodillas es por caminar toda la noche, ayer fue viernes, hoy debe ser sábado. El confort de tomarse una cerveza, o varias, la calle, los ojos perdidos, el teléfono que se dice muerto, un gato que maulla, la loca que te pinta dedo. Las risas, las palabras, andar por andar. Mi destino cambia a cada paso, ¿la cerveza sigue ahí?, ¿¡Tu!? ... El mazo en la cabeza, llaman a la puerta. Los ojos cerrados. Aliento desagradable, el dolor, el placer de olvidar, y olvidar con placer. Despiertas y no sabes dónde estás. Solo recuerdas lo que escribiste en la arena:
Cervezas en la oscuridad de la noche, llenas de música, llenas de cerveza... solitarias, llenas de conversaciones inacabadas, pero al fin y al cabo... cervezas nocturnas.
Ultimamente te veo a diario pero no te escribo, no como quisiera.
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