Susúrrame así despacio,
que el soplo de tu aliento me recorra despacio
cada poro de la piel.
Háblame muy bajo,
cerca del oido izquierdo, más cerca del cuello
y déjame sentir como recorre esa sensación de placer por todo mi cuerpo.
Pasa las yemas de tus dedos sobre mi espalda,
bésame suavemente.
Respira con calma
y no dejes de mirar el iris de mis ojos,
déjame besarte como en mis sueños.
Susurra y hazlo despacio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario