jueves, 15 de octubre de 2009

La Filosofía y yo


Los de la fotografía son el filósofo marxista André Gorz y su mujer, Dorina, at their finest hour. La mirada de él es escéptica e irónica, su rictus vagamente adolescente, aunque tal vez sea el efecto de la cara delgada: detrás del marxista se adivina a un hombre orgulloso y desencantado. A ella no podemos descifrarla tan fácilmente, sólo vemos un ángulo breve de su cara, una ceja delgada y una mirada orgullosa como la de él, confiada, casi insolente. Jóvenes y guapos, la fotografía los perpetúa en los años cuarenta, cuando venían de conocerse y miraban con aparente confianza a la Europa devastada por la guerra. Nunca se separaron ya: juntos transitaron por el aciago siglo XX, juntos se retiraron a una pequeña casa en las afueras de París en donde envejecieron y en donde juntos se quitaron la vida en septiembre de 2006. “Avisen al gendarme”: se leía en la nota que clavaron en la puerta. Él tenía 82 años y ella 83. “No queremos sobrevivir a la muerte del otro. Nos hemos dicho que si, imposiblemente, tuviéramos una segunda vida, querríamos vivirla juntos otra vez”, escribió él. El suyo fue un viaje hacia adentro: desde la vida arriesgada, las batallas políticas y los debates filosóficos del siglo (él fundó Lestemps modernes junto con Sartre), hasta la casa silenciosa en el campo en donde imperaría la vida sencilla y el amor maduro aunque nunca menguante su fuego, al contrario, creciente siempre. No tuvieron hijos. Estaban solos y se querían egoístamente, no querían compartirse con nadie más ni repartir su amor tampoco. “Pronto tendrás 82 años, le escribe él en su último libro. Has empequeñecido seis centímetros y no pesas sino cuarenta y cinco kilos, pero estás tan bella, graciosa y deseable como siempre. Hace ya 58 años que vivimos juntos y te amo más que nunca. Tengo en el pecho un vacío devorador que sólo puede llenar el calor de tu cuerpo junto al mío.” El viaje hacia adentro, a donde el fuego no cesa.

martes, 6 de octubre de 2009

Renacer

Hace unos meses estaba escribiendo este post dando gracias a la gran Mercedes. Hoy ya es historia, el tiempo sigue avanzando y el post que estaba en el "borrador", cuando menos lo esperas, ya tiene mas de cuatro meses congelado y Mercedes Sosa ha dejado de cantar, pero hoy, despues de una excelente cata de whisky, ahí estaba tocando los botones del estéreo sobre la estanteria de la sala. Con sus luces encendiendose y apagandose com o una calle japonea o neoyorquina en mi salon. Desde que me lo dio mi amiga Liza, me dijo que ese aparato funcionaba de contentillo: a veces encendía y a veces no. Un poco para evitar tener un altercado con un aparato electrónico, el día que me mudé lo dejé en ese sitio y nunca volví a tocarlo. Pero había otra razón más profunda: yo pedía silencio. No imaginaba poner música para que otros la escucharan, solo yo podia escuchar mi seleccion. Me permitía oír música en el coche, en la oficina, en cualquier lugar menos en mi casa. Ahí, silencio.Al paso del tiempo, sin embargo, se alteran las circunstancias, van mudando las costumbres y, sobre todo, cambian las motivaciones.Hoy salí de la maravillosa cata y puse canciones que me llevaron a mi infancia -muy extraña por cierto- entre todas las canciones, estaba una, que despues de escucharla mas de cuatro veces hizo que me quitara aquellos aparatos que cubren los oidos como si estuviera caminando a veinte grados bajo cero y deje que Tatiana y mis vecinos escucharan lo que yo guardaba con tanto recelo. A nivel físico se trata de un cambio sutil, que apenas altera la vibración del aire, pero involucra muchas otras cosas. Estoy unos milímetros, o unos kilómetros, o años luz, más lejos ahora de mi punto de partida.
Ahora comparto lo que hizo despertar a toda la manzana y retomo mi blog.

Todo cambia.
Mercedes Sosa.

Cambia lo superficial // cambia también lo profundo // cambia el modo de pensar// cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años // cambia el pastor su rebaño // y así como todo cambia // que yo cambie no es extraño
Cambia el mas fino brillante // de mano en mano su brillo // cambia el nido el pajarillo // cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante // aunque esto le cause daño // y así como todo cambia // que yo cambie no extraño
Cambia todo cambia (x4)
Cambia el sol en su carrera // cuando la noche subsiste // cambia la planta y se viste // de verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera // Cambia el cabello el anciano // y así como todo cambia // que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor // por mas lejos que me encuentre // ni el recuerdo ni el dolor // de mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer // tendrá que cambiar mañana // así como cambio yo // en esta tierra lejana
Cambia todo cambia (x4)Pero no cambia mi amor